Cómo usar el aire acondicionado sin dañar tu salud ni disparar la factura
Si este verano has sentido que el calor te supera, no estás solo. Las noches parecen más pesadas, las olas de calor duran más y el aire acondicionado se ha convertido en un compañero casi indispensable.
Los vecinos de Blanes, Calella y el Maresme lo comentan cada verano: “O lo pongo o no duermo”. Pero también surgen dudas razonables sobre el uso saludable del aire acondicionado, porque nadie quiere enfermar por una temperatura demasiado baja ni recibir una factura que duela más que el propio calor.
En este artículo vamos a contarte cómo usarlo de forma equilibrada para proteger tu salud, dormir mejor y gastar lo justo, como lo explicamos cada día desde Service NRG cuando asesoramos a nuestros clientes.
El primer mito que hay que romper: el aire no es malo… si se usa bien
A veces creemos que el aire acondicionado es el culpable de resfriados, garganta irritada o dolores musculares, pero la realidad es otra. El aire, por sí mismo, no enferma.
Lo que nos hace daño son los malos hábitos: temperaturas extremas, chorros directos, humedad desequilibrada o equipos llenos de polvo y bacterias. Esto quiere decir que puedes usar tu aire sin miedo siempre que lo hagas con cabeza.
Y eso no implica renunciar al confort. Significa adaptar unos cuantos detalles para que el aire te ayude en vez de perjudicarte.
La clave está en entender que nuestro cuerpo está diseñado para funcionar en un rango de temperatura muy amplio, pero sufre cuando lo sometemos a contrastes bruscos.
Si sales a trabajar con 33 ºC en la calle y entras en casa con el aire a 18 ºC, el sistema inmunológico recibe un golpe fuerte. Por eso conviene ir hacia un equilibrio térmico que refresque, pero no enfríe en exceso.
El aire acondicionado es una herramienta fantástica, pero como cualquier herramienta, necesita un buen uso y un equipo en condiciones para que pueda trabajar bien.
Temperatura ideal: por qué entre 24 ºC y 26 ºC tu cuerpo y tu bolsillo lo agradecen
La primera tentación cuando llegamos acalorados a casa es poner el aire “a tope”, pero es precisamente ahí donde empieza el problema. Ponerlo a 18 ºC no te va a enfriar más rápido; solo hará que el equipo trabaje el doble y tu factura se dispare.
El cuerpo además sufre un choque térmico que termina provocando molestias musculares o irritación en la garganta. Lo más recomendable es mantener el aire entre 24 ºC y 26 ºC, una temperatura que permite dormir bien, mantener la casa fresca y evitar el disconfort del contraste térmico.
A nivel energético también es un gran acierto. La diferencia de consumo entre 25 ºC y 21 ºC puede rondar el 30 %. Es decir, con un pequeño ajuste puedes ahorrar una cantidad significativa durante todo el verano.
A veces, el secreto para un uso saludable del aire acondicionado no es apagarlo, sino usarlo en un rango inteligente que te permita estar bien sin forzarlo.
En nuestras visitas de revisión siempre explicamos lo mismo: busca la sensación de bienestar, no de frío.
Si en casa puedes estar sin sudar, sin calor pegajoso y con la ropa cómoda, esa es la temperatura correcta. No necesitas una casa polar para estar a gusto. Y, además, tu bolsillo lo agradecerá.
El chorro directo: el enemigo silencioso del confort
Si hay algo que provoca resfriados veraniegos casi garantizados es dormir con el chorro de aire apuntando al cuerpo.
Lo notas en la mañana siguiente: dolor de cuello, congestión, ojos resecos o incluso una especie de “friolera interna” difícil de quitarse. El problema no es el aire en sí, sino la exposición directa y prolongada mientras duermes o estás quieto.
Lo ideal es dirigir las rejillas hacia arriba o hacia una pared para que el aire rebote de forma suave y refresque el ambiente en lugar de golpear tu cuerpo directamente.
Muchos equipos permiten cambiar el ángulo de salida del aire, y si el tuyo no lo permite, podemos ayudarte a revisarlo o sustituirlo por un modelo más eficiente y cómodo.
Es increíble cómo un pequeño ajuste en la dirección del aire cambia por completo la experiencia nocturna.
Quienes duermen con dolor cervical o amanecen con sensación de “cuerpo cortado” suelen mejorar solo con cambiar la orientación de las lamas. Es un truco sencillo y gratuito que mejora el bienestar inmediato y favorece un uso más saludable del aire acondicionado para toda la familia.
La humedad: el parámetro que casi nadie controla y que cambia todo
Una de las partes más olvidadas del confort térmico es la humedad. Puedes tener el aire a 25 ºC, pero si la humedad está al 80 %, la sensación de bochorno sigue siendo insoportable.
Por el contrario, si la humedad baja demasiado, el aire se vuelve seco y empiezas a notar irritación en los ojos, sequedad nasal o incluso pequeños dolores de cabeza.
El rango ideal está entre el 40 % y el 60 %. Por encima de eso, el cuerpo siente más calor del que realmente hace; por debajo, empiezan las molestias respiratorias.
Muchos aires modernos regulan de manera automática parte de ese equilibrio, pero no todos lo hacen bien, especialmente los equipos antiguos.
Una vivienda en la costa del Maresme, donde la humedad ambiental suele ser alta, puede mejorar muchísimo en confort si se controla este parámetro.
Es curioso cómo cambia la noche cuando la humedad está en su rango. Lo notamos mucho en las asesorías que hacemos:
Casas que no logran refrescarse a pesar de tener el aire encendido y que, después de revisar fugas de aire, ventanas o el propio equipo, mejoran significativamente solo ajustando la humedad o combinando el aire con un deshumidificador.
Y lo mejor es que no hace falta obsesionarse: basta con observar cómo te sientes y ayudarte con un pequeño higrómetro si notas que las noches están especialmente pesadas.
Temporizador: tu mejor herramienta para ahorrar sin pasar calor
Hay personas que dejan el aire toda la noche encendido, y aunque es comprensible en noches especialmente calurosas, no es la mejor estrategia. Ni para la salud ni para la factura. Lo ideal es usar el temporizador de forma inteligente, especialmente si tu equipo tiene modo “sleep”.
Puedes enfriar la habitación antes de acostarte, programar que el aire se apague una hora después y dejar que el cuerpo vaya manteniendo la frescura acumulada. En muchas viviendas del Maresme con paredes gruesas este sistema funciona sorprendentemente bien.
El temporizador ayuda a evitar que el aire esté funcionando cuando la temperatura ya está en niveles agradables.
También te protege de enfriarte demasiado a mitad de la noche y evita levantar el consumo eléctrico en horas en las que no lo necesitas.
De hecho, muchos de nuestros clientes nos cuentan que duermen mejor cuando programan el aire que cuando lo dejan toda la noche encendido. Y no es casualidad. El sueño necesita un ambiente estable, no un chorro frío constante.
Además, al programarlo, estás usando tu equipo como realmente fue diseñado: no como una máquina de frío continuo, sino como un regulador del ambiente.
Y eso encaja perfectamente con un uso saludable del aire acondicionado y con el objetivo de no disparar la factura.
Mantenimiento: la parte que todos olvidan (y la más importante para la salud)
Aquí entramos en una parte fundamental, y aunque no se hable de ello en redes sociales, es probablemente el elemento más importante para la salud.
Un aire sin mantenimiento acumula polvo, hongos, restos orgánicos y humedad estancada en los filtros y en la bandeja interna. Esos residuos se convierten en un caldo de cultivo perfecto para bacterias que luego pasan al aire que respiras cada día.
Cuando visitamos a clientes para hacer mantenimiento anual, encontramos situaciones muy variadas: aparatos que hacen ruido porque el ventilador está desequilibrado, olores desagradables por acumulación de moho, filtros negros de suciedad, gotas de agua saliendo de la unidad interior…
Todos estos síntomas son señales claras de que el equipo necesita una limpieza profunda. Y más aún en zonas húmedas como Blanes y Calella, donde la condensación estacional favorece la aparición de hongos.
Un mantenimiento profesional incluye la limpieza completa del evaporador, el desmontaje de filtros, la desinfección de piezas internas y la revisión del gas refrigerante.
También revisamos juntas, conexiones eléctricas y el estado del motor. Un equipo limpio rinde mejor, consume menos y cuida tu salud. Si nunca has hecho mantenimiento, probablemente es momento de hacerlo.
Muchas de las molestias que atribuimos al aire, tos, irritación, congestión, desaparecen cuando el equipo vuelve a estar en condiciones.
El contexto: olas de calor cada vez más frecuentes → hábitos nuevos y equipos eficientes
Los últimos veranos nos han dejado claro que las olas de calor ya no son algo excepcional. Son más largas, más intensas y se repiten varias veces al año. Esto cambia por completo la forma en que usamos el aire acondicionado.
Ya no sirve con encenderlo solo cuando llegas a casa o durante un rato antes de dormir. Ahora necesitamos equipos eficientes, buenos hábitos de uso y viviendas con una mínima gestión energética.
En este contexto, el aire acondicionado se convierte en una herramienta para proteger la salud, especialmente en niños, personas mayores y quienes sufren problemas respiratorios.
Pero esa protección solo funciona si el equipo rinde bien, si no está sucio, si eliges la temperatura adecuada y si sabes combinarlo con un buen aislamiento, ventilación cruzada en las horas frescas y gestión inteligente de la humedad.
Es importante entender que un uso saludable del aire acondicionado no es solo una cuestión de bienestar; es también una cuestión de eficiencia energética.
Si usamos el aire de forma equilibrada, no solo reducimos riesgos, sino que también extendemos la vida útil del equipo y evitamos facturas descontroladas.
Cómo ayuda Service NRG: instalación eficiente, revisión del equipo y asesoría personalizada
En Service NRG llevamos años instalando, reparando y manteniendo aires acondicionados en Blanes, Calella y todo el Maresme.
Sabemos perfectamente lo que ocurre cuando llega una ola de calor: llamadas urgentes, equipos que no enfrían, consumos disparados, aparatos antiguos que no pueden con la demanda… y familias buscando soluciones.
Por eso ofrecemos un servicio completo que no se limita a colocar un equipo y ya está. Empezamos evaluando el espacio para elegir el aire más eficiente y silencioso según las necesidades de la vivienda.
Luego realizamos una instalación profesional asegurando que el flujo de aire, el retorno y la ubicación sean los adecuados para evitar corrientes molestas.
Si ya tienes aire, revisamos su estado, lo limpiamos por dentro, verificamos el nivel de refrigerante y ajustamos la configuración para que funcione al máximo rendimiento sin consumir más de lo necesario.
Y si lo deseas, te damos una guía de hábitos personalizada para que puedas gestionar el equipo de manera saludable y eficiente durante todo el verano.
Nos gusta que nuestros clientes sientan que tienen a alguien a quien consultar cuando el calor aprieta, y que no tienen que adivinar cómo usar su aire para no enfermar ni para evitar una factura excesiva. Estamos aquí para que puedas disfrutar de confort sin preocupaciones.
Frescor, salud y ahorro… todo al mismo tiempo
El aire acondicionado es una herramienta fantástica para sobrellevar los veranos cada vez más calurosos, pero como cualquier herramienta, necesita un uso adecuado.
Ajustar la temperatura correcta, evitar el chorro directo, cuidar la humedad, usar el temporizador y mantener el equipo limpio puede marcar una diferencia enorme en tu bienestar y en tu factura eléctrica.
El uso saludable del aire acondicionado no es complicado; solo requiere entender cómo funciona tu equipo y hacer algunos pequeños ajustes.
Y si necesitas ayuda para revisarlo, instalar uno nuevo o aprender a sacarle el máximo partido, en Service NRG estamos a un mensaje de distancia. Queremos que este verano sea más llevadero, más fresco y mucho más saludable.